Leyendo las peripecias de Julio Llamazares por distintas ciudades españolas en Las Rosas de Piedra encuentro curioso el episodio en el que no logra visitar el claustro de una catedral simplemente por la falta de voluntad de los guardeses.
El episodio me sirve para reflexionar sobre algo que me da vueltas en la cabeza desde hace mucho tiempo, a saber: cómo funciona realmente el mundo.
Cuando yo vivÃa y trabajaba en España jamás tuve la oportunidad de tener un trabajo a la altura de mis capacidades. O, al menos, asà pensaba entonces. Es una realidad terrible que frustra a muchÃsima gente. Yo resolvà el problema desde un punto de vista humilde: carecÃa de las habilidades que son más necesarias en el ámbito del trabajo. SÃ: tenÃa mucho potencial, pero seguramente nadie querÃa arriesgarse a invertir al menos un año en que yo aprendiese. ¿Conclusión? TenÃa que ir a por aquéllo que me faltaba. TenÃa que aprender.
Por éso me fui a otro paÃs. Porque tenÃa que adquirir esas habilidades tan apreciadas.
Ahora, en retrospectiva, me siento satisfecho al comprobar lo que he mejorado en muchos aspectos y de entrever oportunidades ante mà mucho más atractivas de lo que podÃa contar hace cinco años. Sin embargo, cada vez que vuelvo la mirada hacia mi paÃs y encuentro a tanto acomodado inútil en trabajos que yo jamás tuve al alcance cuando estaba allà siento que me hierve la sangre y tengo que admitir que mi problema entonces no era mi inmadurez sino el no pertenecer a determinados cÃrculos, el no contar con nadie que me recomendase para entrar en alguna banderÃa gracias a la que progresar, el no pertenecer a ninguna familia.
Es algo que me atormenta de cuando en cuando y que me impulsa a seguir retándome. Si volviese pienso que acabarÃa acomodándome también. Es algo que no me puedo permitir.
(Como nota mi amigo Daniel me ha recomendado el artÃculo de El PaÃs sobre la situación laboral en España: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Mileuristas/siempre/elpepisoc/20081211elpepisoc_1/Tes… pone cifras a lo que la mayorÃa sabemos sobre la realidad en nuestro paÃs; sin embargo… ¿no es precisamente el tener que salir y pasar experiencias de todo tipo lo que forja a la persona y al profesional? El hecho de que mucha gente cualificada tenga que salir del paÃs tampoco tiene que suponer una catástrofe en tanto esos profesionales es muy posible que regresen con muy buena cualificación. Ahora bien, el problema es que por este camino la situación parece deteriorarse continuamente y no hace de España un lugar atractivo para regresar, en cualquier caso)

4 comentarios
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21 diciembre 2008 a 8:07 pm
Stephen Elliott Shaw
Me ha interesado siempre la costumbre de ir a otra parte para encontrar algo que tienes dentro. Llamo al fenomeno “costumbre” porque en el mundo moderno es una opcion cada vez mas asequible, e incluso aparentemente logica.
Me parece algo tan sencillo como pasar de un lado de una habitacion a otra en busca de mas luz para ver algo pequeno desde otro angulo. El objeto sigue siendo el mismo, y sin embargo el punto de vista puede cambiar hasta su esencia.
He pasado los ultimos diecisiete anos merodeando por el planeta y estoy convencido de una cosa: podria haberme quedado en un solo lugar y nunca habria encontrado la felicidad. Sin embargo, cambiar tanto el paisaje que me rodea me ha ayudado a estar algo mas tranquilo conmigo mismo.
A pesar de esto, no me convence lo de merodear. Si uno viaja por muchos sitios, apenas rascas la superficie de cada lugar. Para conocer hasta el fondo a un lugar, es necesario quedarse y sumergirse en las costumbres y matices. Y en ese caso, que diferencia hay entre quedarse en ese lugar y en el lugar que tanto rehuyes? No seria mejor quedarse en casa y aceptar lo que te hayan dado?
En cuanto a la gente que desempena trabajos muy por encima de sus capacidades por el mero hecho de tener tal apellido u otro conocido, actualmente vivo en un pais en el que el miniro de educacion es un zafio y la ministra de sanidad es obesa. Que le vamos a hacer?
25 julio 2009 a 2:52 pm
maite
maite_valdes@hotmail.com
6 enero 2009 a 2:03 pm
carrif
Estoy completamente de acuerdo en éso de que para conocer a fondo un lugar hay que quedarse y empaparse de las costumbres locales. Es un proceso lento; mucho más lento de lo que nos gustarÃa admitir, posiblemente. Yo, en dos años en Irlanda (la República) y casi tres en Inglaterra no he pasado de rascar la superficie.
Planteas algo realmente interesante: si uno se queda y se mimetiza con la cultura huésped, ¿qué diferencia hay con haberse quedado en un sitio?
Creo que aun cuando uno se sumerja en la cultura de otro paÃs y pase muchos años, como tú lo has hecho en España, uno sigue siendo un alienÃgena.
Cuando estuve en Irlanda (la República) descubrà que uno de los motivos por los que muchos irlandeses evitan tener una relación estrecha con otra gente (principalmente europeos continentales) es porque saben que digas lo que digas siempre tienes un billete de vuelta si las cosas van realmente mal. Es como si pensaran que por el hecho de tener una opción para evitar sufrir situaciones difÃciles ya no pertenecieses de hecho a su comunidad.
Creo que esto pasa, de una forma u otra, en todas partes.
23 enero 2009 a 12:13 am
Muppet
Mi querido amigo Javier, simplemente plantearte determinadas cosas, y consiguientemente, buscar… ya te hace mucho mejor que aquellos, “los de los apellidos largos”.
No creo que el mundo sea injusto, ni que lo sea el mercado laboral. Para ser injusto creo que hay que tener consciencia del criterio de justicia. Y el mundo no está para estas cosas.
Creo que estás en el camino correcto, y tropezar con mugre de vez en cuando no indica sino que te mueves.
Y, por cierto, de falta de habilidades, nada. Antes bien, todo lo contrario.